Vitko Novi, es un testigo de excepción de principio a fin de la Segunda Guerra Mundial. Luchó allá en su tierra natal, Montenegro, lugar en donde Jesucristo había vivido durante dos años antes de ser crucificado por aquellos que se oponían a la unión y la fraternidad de la humanidad. Tuvo que sacrificar los principios más sagrados que había aprendido y cultivado desde muy niño, la bondad, el amor al prójimo, el no matar, etc.; sin embargo, se resistió sobrehumanamente a defenderlos, exponiendo su vida en ello para no faltar a los principios que debemos cultivar y no pisotearlos, lamentablemente la negatividad lo envolvió en ese torbellino de sufrimiento y muerte.
Mi Primer Crimen, es una obra póstuma e inédita de Vitko Novi, que dejó para que la humanidad no pase por lo mismo y busque soluciones pacíficas y cordiales a sus conflictos, erradicando el egoísmo de nuestro pensamiento y actos, enfermedad que nos sigue destruyendo cada vez más y que nos convierte en violentos monstruos. Esta obra inédita, póstuma está dedicada a todos los hombres y mujeres sin distinción alguna, para que trabajemos por la paz, el amor, la unión, la fraternidad y el trabajo colectivo, para vencer el egoísmo que nos está destruyendo, por el bien del prójimo antes que sea demasiado tarde y el egoísmo nos destruya…
...Un lunes 6 de agosto de 1945 a las 8:15 a.m. ocurrió una gran destrucción masiva contra los seres humanos, más de cien mil muertes instantáneas y miles más hasta la fecha, como consecuencia del hombre "civilizado" y producto de una nueva arma mortal de destrucción masiva: la bomba atómica. El resultado de muertes de la Segunda Guerra Mundial fueron más de cien millones de seres humanos, millones de animales y vegetales, daño al ecosistema y un valor incalculable en pérdidas materiales. Si en vez de la guerra, ese despliegue de recursos materiales y potencial humano se hubieran utilizado para el desarrollo de la humanidad, a esa velocidad, la civilización hubiera avanzado cientos de años positivamente.
Vitko Novi, sobrevivió hasta el final de la guerra, soportando otras desgracias humanas en carne propia. A pesar de todos estos trastornos, producto del fenómeno que experimentaba la humanidad, Novi no dejó sus principios morales y espirituales, ya que la frase de Jesucristo: "Que se amen unos a otros" había quedado grabada en su alma desde muy pequeño. Esto hizo que años después de la guerra la sabiduría divina le tenga reservado un espacio para dejar un testimonio en primera persona de lo que NO debemos hacer; y también le confió nuevas experiencia muy sorprendentes y positivas para la humanidad, que en los años sucesivos llegaron a publicarse en forma de libros.
Querido Lector: Conocí personalmente a Vitko Novi en la segunda mitad de la década de los setenta; para entonces se habían publicado cuatro de sus obras. Afortunadamente para mí, Novi residía en Lima, Perú, y eso me dio la oportunidad de llegar fácilmente a él. Llegamos a cultivar una gran amistad fraternal y muy estrecha, a pesar de la gran diferencia de edad.
En los últimos años de su vida me entregó el manuscrito de esta obra. Posteriormente, un dos de enero del año dos mil cinco partió de este mundo; tuve la dicha de estar allí antes de su partida, como se lo había pedido varios años antes.
En el año dos mil diecinueve, tuve un sueño muy particular: “…Vi a Vitko Novi que se dirigía a un lugar en donde daría una conferencia, el lugar era muy sencillo, adecuado para recibir a las personas. Sobre una gran mesa de madera que estaba llena de libros nuevos en rumas de siete u ocho, aproximadamente; se encontraba parado Novi; yo había llegado temprano y me senté a la espera del inicio de la charla, le hago una venia saludándolo y me dirijo a él, a su solicitud, y me entrega un grupo de cuadernos gruesos empastados que eran sus manuscritos, muy parecidos a los que me entregó muchos años atrás, pidiéndome que lo publique…”
Esta obra inédita, póstuma está dedicada a todos los hombres y mujeres sin distinción alguna, para que trabajemos por la paz, el amor, la unión, la fraternidad y el trabajo colectivo, para vencer el egoísmo que nos está destruyendo, por el bien del prójimo… antes que sea demasiado tarde y el egoísmo nos destruya…
EL EDITOR
Julio César Dongo Hernández
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"A la memoria de un gran amigo y hermano altruista, Vitko Novi - Vlado Kapetánovich"